Comenzaremos la segunda entrega indicando aquellos síntomas de que algo en nuestro suelo pélvico no va del todo bien.

  • Sensación de pesadez o dolor que empeora al final del día o en el momento de ir baño.
  • Dificultad para comenzar a orinar
  • Dificultad para vaciar la vejiga completamente
  • Infecciones repetidas del tracto urinario
  • Pérdidas de orinas, heces o gases
  • Dolor en el suelo pélvico, al orinar, al mantener relaciones, al realizar esfuerzos en el día a día.
  • No llegar al baño y orinarse encima.
  • Estreñimiento.
  • Ver o sentir un bulto o algo que sobresale de la vagina en caso de las chicas o ano en el caso de los chicos.

Hay que tener en cuenta que algunos de éstos síntomas pueden tener relación con alguna lesión neurológica de base, una dieta inadecuada, sobrepeso, medicamentos que se estén tomando, etc.

Si padecemos algunos de éstos síntomas es fundamental que el suelo pélvico sea valorado por un profesional, bien un ginecólogo o un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, para poder atender correctamente las necesidades que ésta musculatura presenta.

¿Cómo activar la musculatura del suelo pélvico?

1º Localizar los isquiones y sentarnos sobre ellos

2º Tomar conciencia de la musculatura del periné:

Probemos si sentimos algo con diferentes gestos todos de cuclillas:

  • Fruncir fuerte los labios y tirar un beso.
  • Abrir la boca al máximo y exhalar, o directamente bostezar.
  • Toser

¿Has notado cómo tu suelo pélvico ha cambiado durante la ejecución de éstos gestos?

Ahora vamos a despertar de forma consciente todos éstos músculos.

Sentados nos inclinamos hacia delante dejando el peso sobre el esfínter urinario, para buscar la contracción de ésta musculatura más anterior deberemos tener la sensación de aguantar la orina, como cuando esperamos en la cola del baño público a que nos toque.

Ahora inclinamos hacia atrás dejando caer el peso sobre el esfínter anal, en este caso deberemos buscar la sensación de aguantar un gas.

Durante la activación del suelo pélvico, no debe existir contracción de la musculatura glútea ni aductora (cara interna del muslo).

Sentándonos ahora sobre los isquiones, el peso del cuerpo recaerá en el punto medio de nuestro periné, uniremos  ambas activaciones, la anterior y posterior, de forma suave y controlada para que no se activen glúteos ni aductores.

Una activación efectiva debe notarse en el centro del suelo pélvico, colocando la mano en el núcleo fibroso del periné podremos notar que el mismo tiende a esconderse hacia dentro de forma muy sutil, en chicas se observa cómo el orificio vaginal se cierra.

¿Cómo aumentamos la consciencia de dicha musculatura?

Coloca la lengua detrás de los dientes de arriba y expulsa el aire como si simularas el zumbido de la abeja.

Notarás que la musculatura del suelo pélvico se activa de forma más intensa e incluso la zona abdominal la acompaña de forma muy sutil.

Fortalecimiento y flexibilización

Es muy importante fortalecer el suelo pélvico pero también es fundamental flexibilizarlo para que responda tanto a la fase de contracción como de relajación.

Para ello vamos a tomar el aire permitiendo que el suelo pélvico se relaje sin empujarlo y al tomar el aire vamos a activarlo, es importante recordar el vaivén que lleva junto con el diafragma. Al tomar el aire ambos bajan y al soltar el aire ambos suben.

Translate »